bookmark_borderGestión de identidad en Internet

exclamacionEl 7 de febrero transcribí un escenario que me pareció de lo más futurista. Estaba descrito en un documento de debate público realizado para el Comisario de información británico con ocasión de la 28 Conferencia Internacional de Protección de Datos y Comisarios de Privacidad, que tuvo lugar en Londres los días 2 y 3 de noviembre de 2006.

Entre la descripción se puede leer lo siguiente:

Gareth Jones se ha suscrito a un servicio de gestión de la información personal que controla su “sombra de datos” en línea, corrige automáticamente información incorrecta contenida en las bases de datos públicas y en algunas de consumidores y le alerta de cualquier otro problema. Su costoso ordenador de mano también le permite bloquear mensajes publicitarios de los anunciantes. Pero, lamentablemente, no todo el mundo tiene la capacidad para acceder y modificar del mismo modo su información personal. Aquellos menos capacitados en la gestión de la información personal o con menores posibilidades para pagar a otros para que gestionen su información en su nombre se encuentran en seria desventaja.

Esta descripción ya es una realidad. El día 16 de abril apareció en el portal Marketing Directo una noticia que hablaba sobre el programa DataPatrol de la empresa Garlik, que permite controlar la información sobre una persona que existe en sitios de Internet por 45€ al año. En UK ya tiene más de cincuenta mil usuarios.

La gestión de identidad en Internet, de la “identidad digital”, es concepto ya del presente y no del futuro.

Estamos ante uno de los mayores retos a los que se enfrenta el derecho hoy día porque combina inevitablemente dos ingredientes que son inmutables e innegables: la internacionalización congénita de Internet y el derecho a la privacidad de la persona.

bookmark_border¡Google + DoubleClick!

google-doubleclickLa compra de DoubleClick por Google ha desatado las envidias de Microsoft, que también pugnaba por hacerse con la codiciada empresa, junto con Yahoo.

Hay comentarios sobre la salvajada que se ha pagado, unos 2.380 milloncejos de euros, considerándola excesiva. Pero, ¿y lo que se han llevado? Pensando un poco sobre el asunto vemos que Google se ha llevado a casa una de las empresas más antiguas en el mundo de la publicidad on-line (1.996), con lo que acumula una experiencia incalculable. También se hace con unas bases de datos que son resultado de un modelo de negocio diferente al propio, con lo que se enriquecerá más todavía. Si el negocio de la publicidad on-line sigue creciendo como el año pasado (36%, según Merrill Lynch) en breve habrán compensado la compra.

Como ocurre casi con todas las adquisiciones de Google traerá problemas legales. Por una parte, Microsoft ya ha sugerido que se investigue si esta adquisición altera la libre competencia en el campo de la publicidad en Internet. También AT&T han planteado la misma cuestión. Eric Schmidt ha asegurado que tenían en cuenta que es probable que se les sometiera a procesos de control tanto en la UE como en Estados Unidos.

Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta es que DoubleClick ya tuvo problemas por no respetar la privacidad de los navegantes: en 2.002 el Juzgado del Distrito Sur de Nueva York terminó requiriéndole que rehiciera su política de privacidad y ordenándole que pusiera en marcha una campaña con 300 millones de banners informando a los consumidores sobre su derecho a la privacidad.

Sumemos la cantidad de perfiles de navegación que tiene almacenados DoubleClick a los de Google: sitios visitados, preferencias, vídeos que nos gustan, compras que hacemos…. ¿No es atractivo cruzarlos? Las delicias del personal dedicado a marketing. Y una base de datos que vale bastante más de lo que imaginamos de clientes y sus historiales de preferencias. Mientras que en cualquier empresa del mundo analógico se gasta un dineral inimaginable para apenas llegar a “conocer” al cliente, los clientes de Google/DoubleClick hacen esto ellos solitos, y la empresa almacena los resultados en sus servidores… maravilloso. Es el máximo exponente de la comprensión de las ventajas de la Era Digital, sin duda alguna.