Hace más de un año el Canadian Internet Policy and Public Interest Clinic (CIPPIC) denunció a Facebook ante la autoridad de protección de datos de Canadá, el Privacy Commisioner. Hoy se han publicado las conclusiones, donde se le concede a la red social treinta días para aceptar e implementar las recomendaciones que se le hacen, o podrá terminar en los tribunales para que le obliguen a hacerlo.
Entre otras cosas se ha detectado que:
– las explicaciones que se dan sobre privacidad son confusas e incompletas;
– aplicaciones de terceros: se permite a los desarrolladores acceder a datos que no les son necesarios, y se da poca información a los usuarios cuando las utilizan;
– cuando se cancela una cuenta Facebook retiene información personal. La autoridad considera insuficiente la explicación que se le ha ofrecido distinguiendo entre “borrado” y “desactivación” de las cuentas;
– el etiquetado de fotografías de terceros no usuarios, y la cesión de las direcciones de correo electrónico por parte de los usuarios a Facebook (“recomienda a un amigo”) han sido dos de los puntos más duros, puesto que la empresa se ha negado a regularlos.
Canadá es uno de los países modélicos en protección de la privacidad, y habrá que ver si es capaz de corregir a Facebook, si es que no cumple con la resolución.
Una amiga vino a casa no hace mucho. Yo había encontrado su perfil en Facebook, cosa que me sorprendió bastante, porque a pesar de tratarse de una chica jóven, no me daba la impresión de que pudiera utilizar redes sociales de ningún tipo. Terminamos hablando del impacto que tiene Internet en nuestra vida, y de lo fácil que es acceder a datos de personas concretas utilizando un buscador. Hicimos una prueba con su nombre y apellidos, y creedme cuando digo que quedó consternada por la cantidad de información que, sin tener conciencia, había ido dejando en la red, y muy preocupada por la opinión que sus colegas de profesión podrían formarse si consultasen esa información.