bookmark_borderTacañería informativa

La información que se da a un usuario cuando accede a un servicio o registra un producto es clave desde el punto de vista de la protección de datos. Aparte, debemos pensar como empresa que es la puerta por la que el cliente accede a nuestros servicios/productos, y que esa primera impresión es nuestra presentación. Sin embargo, existe una tendencia endógena e innata a ocultar información al usuario sobre lo que pasará con sus datos, a no contarle lo que es necesario y además marca la normativa, no ya sólo la LOPD, sino pensemos por ejemplo, en una página web, la normativa de que regula la venta a distancia, o las condiciones generales de contratación, o la información que exige la LSSICE…

Además de quienes no informan, también los hay que informan mal, a medias, o en plan «copy and paste». No paro de oir expresiones del tipo «¡eh, pásame LA cláusula!» y «¿me pasas EL aviso legal?»… EL y LA, como si se tratase de algo único, inamovible, de verdades supremas. Cada página, cada formulario, es único. Han de repetirse todos los elementos si queremos que nos sirva la misma cláusula, el mismo aviso legal. Y esto raras veces pasa.

Esto de la redacción de avisos legales aderezado con lógica en las relaciones con el cliente daría para un curso completo de varias horas. Y el miedo legal, hasta para una tesis doctoral.

bookmark_borderSe pierde tiempo, dinero, y además se frustra al empleado

HomerMe llaman esta mañana al móvil desde un call-center de Gas Natural, o de alguna empresa que tenga subcontratada. Intentan localizar a un señor cuyo nombre no recuerdo. Llamémosle «Don Fulanito». No es la primera vez, doy fe de que ya van más de diez en los tres últimos meses. Pretenden quedar con él para una revisión de su instalación de gas. En vez de colgar directamente, hoy he mostrado cierto interés.

La conversación ha sido más o menos la siguiente:

– Buenos días, llamo de Gas Natural, ¿con Don Fulanito?

– No soy yo, se han equivocado. Mire, es la enésima vez que me llaman, y le repito que este no es el teléfono de Don Fulanito. 

– Es que no conseguimos localizar a Don Fulanito. Pasamos el error, pero por lo que parece vuelven a sacarlo otra vez… 

– ¿No puede hacer una anotación en su aplicación para que no vuelvan a llamar? De paso usted o un compañero suyo no perderá el tiempo otra vez conmigo, ¿no cree?

– Es que no puedo; pasamos las anotaciones en un papel escrito a mano, no podemos meter nada en el programa.

Por el amor de Dios… que me ha dicho que pasan los datos erróneos en listados a mano. Si, España, año 2011.

Esto indica muchas cosas. Como por ejemplo, que no tienen procedimientos fiables establecidos para que ese número de teléfono sea marcado como dato inexacto. Imaginemos por un momento un call-center con 50 agentes, y que al final del día haya que recoger 50 papelitos, y poner a otro agente cuando alguien se acuerde a corregir los datos… Los papelitos se pierden, la letra de los agentes puede entenderse bien o no… inifinidad de pequeños detalles. Así que existe una alta probabilidad de que incluyan el teléfono inexacto en la siguiente campaña de llamadas.

La amable agente que me ha llamado ha perdido conmigo unos 30 segundos de su tiempo. Y además sabe que aunque pase la nota, el teléfono se lo volverá a encontrar un compañero de trabajo suyo tarde o temprano, porque esto ha sucedido ya al menos diez veces. Y volverá a perder 30 segundos, o más, o ni tan siquiera uno, porque le cuelgue directamente. Qué desazón, vaya modo de gestionar, pensará la agente… O la agente pasará olímpicamente de anotar en un papelito la incidencia y pasarlo al final del día.

¿Se han parado a calcular la cantidad de tiempo que pierde un agente telefónico en llamadas infructuosas? Pues por lo que parece, no. Y eso, caballeros, es «eleopedé», eso que tanto detestan algunas empresas. Y tiene poco, poquito, de protección. Yo diría que nada. Sería una gestión de datos correcta que ayudaría a erradicar uno de los cánceres más grandes que padecen los call-centers, que es la mala calidad de las bases de datos con las que trabajan. O al menos eso pienso.

Paso de poner artículos de la Ley y el Reglamento, que ya me aburren. Buscadlos y los encontraréis, que todo viene ahí. No tiene nada de malo ponerlos a funcionar, aunque como todo esto es «eleopedé», por eso no se suele poner en marcha, y ni siquiera se le deja a los agentes hacer una anotación tipo «teléfono erróneo».

Como dijo cierto Presidente del Congreso de los Diputados en su día, manda huevos.