Kriptopolis vuelve a tomar como fuente la Interesante web la de Katherine Albretch y de Liz McIntyre, expertas en derechos a la privacidad del consumidor y tecnología RFID.
Esta vez se trata de un vídeo flash donde se explica el funcionamiento práctico de esta tecnología. Se simula una compra en una tienda de ropa. El individuo es identificado a la entrada mediante la lectura de una tarjeta que contiene el chip. Se le saluda por su nombre propio, se le orienta en cuanto a productos de sus preferencias, y a la hora de realizar el pago, como todas las prendas están etiquetadas también, ni tiene que sacarlas de la bolsa: se le realiza un reconocimiento facial para comprobar su identidad.
En la misma web tenemos disponible otro vídeo sobre un viajero en un aeropuerto y las posibilidades que la tecnología RFID ofrece.
Hemos pensado siempre en el Estado como principal colector de datos de los ciudadanos. Pero ahora juega un papel más que secundario. Las empresas han pasado a ocupar la primera posición y son ahora quienes más datos poseen sobre sus clientes y potenciales compradores. Quieren saber más sobre nosotros, porque esto les lleva a poder hacer un perfil. Cuanto más completo es el perfil mejores ofertas con mayor éxito de compra podrán hacernos. Su finalidad es económica. Vender y vender.