bookmark_borderBynamite, gestión de perfiles y publicidad on-line

BynamiteLogoMientras buscaba información sobre la elaboración de perfiles de usuarios de Internet, he encontrado Bynamite, una pequeña «start-up» fundada por Ian Wilkes y Ginsu Yoon, antiguos trabajadores de Linden Lab (Second Life). El concepto del que han partido es muy interesante: quieren dar el control al usuario sobre su información de un modo muy sencillo, de tal forma que sepa en todo momento qué perfil está ofreciendo a los anunciantes. Partiendo de ese control, conciben la información personal como moneda de cambio, y creen que en un futuro este tipo de perfiles puede servir para realizar transacciones entre usuarios y anunciantes, como por ejemplo, descuentos a la hora de adquirir un producto o servicio si el usuario ofrece acceso a su perfil. No es que sea un concepto nuevo, ya que todo el mercado de los datos en Internet se basa en él, sino que otorga cierto equilibrio a esta relación, y da la posibilidad de que el usuario pueda controlar cuánto y qué es lo que ofrece. No olvidemos que la mayoría de los servicios gratuitos de los que disfrutamos lo son a cambio de ser objetivo de publicidad: la misma AEPD, enuna resolución de archivo sobre la publicidad contextual en Gmail, dejó claro que «el precio del servicio que paga el usuario es autorizar el tratamiento de sus datos personales para recibir publicidad».

Esta aplicación es de momento una extensión para los navegadores Chrome y Firefox, y si la instalamos nos permite, sin bloquear la publicidad, conocer qué perfil estamos construyendo y mostrando a los anunciantes con un formato de mapa web:

BynamiteMap

Nos notifica regularmente sobre qué preferencias se van añadiendo, y podemos eliminar con un «clic» las que no nos interesen, ofreciendo así una imagen más fiel de nuestros gustos para no ser objetivo de anuncios sobre productos y servicios poco atractivos. También podemos sumar más preferencias. Google fue pionero en este sentido con su Centro de Privacidad y la posibilidad de gestionar desde éste nuestras preferencias sobre los anuncios que nos muestra, pero Bynamite nos puede llegar a ahorrar la gestión de las preferencias en todas y cada una de las diferentes páginas web que utilicemos…

Ni qué decir tiene que para las empresas anunciantes esto podría suponer una revolución: es el usuario quien decide qué tipo de anuncios quiere ver, se segmenta él mismo y a plena conciencia. Con esto aumentaría el retorno de la inversión en publicidad a buen seguro, puesto que las campañas tendrían más eficacia.

Ahora una pequeña reflexión: ¿qué tal si los dueños de Bynamite le dieran un pequeño giro para adaptarlo a la nueva regulación europea de las «cookies»? Podrían poner en manos de los anunciantes y de los usuarios un magnífico instrumento con el que todos saldrían ganando, y se cumpliría la «estricta» normativa. Desde hace bastantes meses el sector de la publicidad on-line sabe que tiene que adaptar su modo de trabajar a las nuevas exigencias de la Unión Europea, al haberse modificado la Directiva 2002/58/CE. El G29 ha dado suopinión sobre el asunto, llegando incluso a afirmar que este cambio supone una oportunidad de innovación para las empresas implicadas. Sin embargo no hay movimientos para afrontar los cambios, sino lamentaciones y reproches, y no parece que haya mucha intención de cambio. El potencial en servicios relacionados con la gestión de la privacidad sí que lo están empezando a ver los que vienen llevando la iniciativa en innovación un tiempo: baste con leereste artículo del Wall Street Journal que explica que las empresas de capital riesgo empiezan a apostar por este tipo de soluciones.

bookmark_borderDiálogo de besugos

BesugosEl 19 de abril un grupo de representantes de autoridades de protección de datos envió una carta al CEO de Google, Eric Schmidt, expresándole su malestar por la forma en la que gestiona la privacidad, mencionando en concreto los incidentes ocurridos con dos de sus servicios, Buzz y Street View.

Es interesante la petición de que, a la hora de diseñar nuevos servicios on-line, se incorporen los principios fundamentales de la privacidad, debiendo como mínimo:

– recoger y procesar sólo la mínima cantidad necesaria de información personal para conseguir el propósito del producto o servicio

– proporcionar información clara y precisa sobre cómo se va a utilizar la información personal, permitiendo así a los usuarios que presten su consentimiento informado

– crear unos parámetros del producto/servicio que por defecto protejan la privacidad

– asegurarse de que se destaquen los controles sobre la privacidad y sean fáciles de usar

– asegurarse de que los datos personales se protegen adecuadamente

– poner a disposición de los usuarios procedimientos sencillos para borrar sus cuentas y responder a sus peticiones en un tiempo razonable

Finalizan la carta solicitando a Google una contestación. Pero claro, ya dije hace 3 años que ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar, a propósito de una carta similar dirigida por el Grupo de Trabajo del Artículo 29.

En mi opinión, la historia se repite. La contestación llegó ayer viernes, y en la misma línea: “nos parece fantástico lo que Vds. piden, y de hecho trabajamos muy bien y ya lo cumplimos con creces”. Cuentan que siguen unos principios a la hora de diseñar sus servicios, y que han puesto en marcha herramientas como el Privacy Center, el Dashboard y el Data Liberation Front para favorecer el control de los usuarios sobre sus datos. Aún admitiendo un error en el lanzamiento de Buzz, hacen gala de su gran equipo de profesionales…

Ha sido un diálogo de besugos más, donde la gran corporación ha vuelto a dejar claro que quien manda es ella, porque es quien tiene el mercado. Si está tan claro que Google (y otros) no cumplen con ciertas legislaciones sobre privacidad, ¿por qué no actúan estas autoridades? ¿o es que no pueden hacerlo? Recordemos que a veces una noticia en prensa es más eficaz que una petición de este tipo.

Estamos ante un choque de diferentes visiones del asunto, la europea y la norteamericana. Y resulta que los norteamericanos, nos guste o no, son quienes están marcando a día de hoy lo último en tecnología. A los europeos nos toca ir a rebufo, y tragar con lo que venga e intentar capearlo del mejor modo posible. Al menos así ha ocurrido hasta ahora, y los pocos visos de cambio que hay, van en la dirección que los “lobbies” norteamericanos y la realidad tecnológica han marcado en Bruselas. Europa va acercándose a EE.UU. por imposición del mercado, y lo que EE.UU. se acerque a Europa… porque le conviene.