bookmark_borderNi en pintura

cubopinturaA través del blog de Bruce Schneier llego a una noticia que me rompe los esquemas que tenía sobre la tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID).

La empresa Somark Innovations anunció la semana pasada que había probado tinta RFID biocompatible. En cristiano: una pintura que puede utilizarse sobre la piel. No contiene ningún tipo de metal e incluso puede fabricarse en formato incoloro, y uno de los fundadores de la empresa, Mark Pydynowski, afirma que es químicamente inerte y que puede utilizarse tanto en animales como en seres humanos. La cantidad de información que se puede almacenar en este “tinte” depende de la superficie de que se disponga.

Planean extender esa tecnología a animales de laboratorio, perros, gatos, ganado, y personal militar. Podría ayudar a identificar fuerzas amigas, prevenir bajas por fuego propio, y salvar vidas de soldados. Es cierto que podría ser bastante útil…

Ya en agosto de 2.006 se publicó una noticia de que se estaba considerando implantar chips RFID en personal militar, y que incluso se habían mantenido conversaciones por personal de la empresaVeriChip con responsables de la U.S. Navy y de la Air Force para evaluar el sistema.

En el ámbito militar tiene una utilidad indiscutible. Es mucho mejor que llevar una chapita colgada al cuello divisible en dos con el DNI y la nacionalidad escrita, que sólo sirve para identificarte una vez que has palmado (si te encuentran, claro). Esto de utilizar pintura por lo menos permite que en combate no te lleves un disparo de los tuyos, y que te encuentren si no sabes utilizar el GPS ?, aunque dudo de que sea mucha la distancia máxima para poder identificar a alguien con esta tecnología.

Plantearse su uso con personas fuera del caso mencionado… es una locura.

bookmark_borderMi portátil lo sabe todo

laptopJennifer Granick es profesora del Stanford Law School Center for Internet and Society. Publicó ayer un artículo en la revista Wired, titulado “Computer privacy in distress”. Comienza así:

Mi ordenador portátil fue comprado por Stanford, pero mi vida entera está almacenada en él. Tengo e-mails de hace años, mi lista de direcciones con los nombres de todas las personas que conozco, anotaciones sobre el trabajo y proyectos personales, movimientos bancarios, el password de mi blog, mi web mail, información sobre proyectos de varias organizaciones a las que pertenezco, fotos de mi sobrino y sobrina y mis mascotas.

En una palabra, mi ordenador es mi posesión más privada. Tengo otras cosas más queridas, pero ninguna de ellas te contaría más cosas sobre mí que esta máquina

Cuestiona que puede ser revisado por la policía sin garantías, simplemente les serviría fundamentar el registro en una sospecha. Critica en particular los registros en la frontera, en los aeropuertos… y una absurda distinción: examen rutinario, y no rutinario; el primero no requiere ninguna garantía ni sospecha razonable, el segundo sí. Pero, ¿cuál se aplica a los portátiles?

La finalización del artículo es magistral:

La Constitución puede fallarnos, y tendremos que volver al Congreso para crear reglas que estén mejor adaptadas a la Era de la Información

Recomiendo su lectura. Entre otras cosas ilustra sobre la situación que está viviéndose en los Estados Unidos, la permanente invasión de la intimidad basada en la potestad de controlar teniendo como fundamento la seguridad.