Leo en Cinco Días que en la Unión Europea se está debatiendo sobre si incluir o no los vídeos emitidos por Internet en la misma Directiva comunitaria que regule la actividad audiovisual. Se trataría de extender las mismas medidas de control sobre contenidos y publicidad que se aplican a los programas de televisión.
Internet es un medio “sui generis”. Ahora sobra mencionar su internacionalidad y su casi imposibilidad de control. ¿Quedará esto en otro intento más de ponerle puertas al campo? Este no es el camino.
Apoyan esta posible nueva visión Alemania, Francia y Bélgica, defendiendo un concepto amplio de servicio audiovisual. Sin embargo, España, en una esquizofrénica actitud, defiende que “intentar controlar Internet es imposible y contraproducente, porque los operadores pueden trasladar muy fácilmente su actividad fuera de la Unión Europea”. Y mientras tanto, prepara las modificaciones a la LSSICE en un tono muy intervencionista.
Esta semana EE.UU. ha comenzado a emitir pasaportes con tecnología RFID. Se trata de una especie de etiqueta donde se puede almacenar información y que se puede leer a distancia de modo electrónico. El chip duplica la información que va impresa en el pasaporte, y con ello se persigue dificultar la falsificación.